viernes, 9 de enero de 2015

NUEVO AÑO, NUEVO COLABORADOR

Empezamos el año de la mejor forma, esto es prometedor, se nos incorpora un nuevo colaborador, otro jabagueño, José Manuel García González, nos aporta noticias y cosas curiosas de Jábaga en periódicos y otras publicaciones más o menos antiguos, es un trabajo entretenido y a veces fructífero investigar en las hemorotecas, Desde luego que no solamente nosotros vamos a agradecer esta incorporación al blog.

Esta primera aportación es un periódico del 30 de diciembre de 1961 en el que aparece a página completa un artículo sobre Jábaga firmado por el periodista José Antonio Lafuente, en el aparecen fotografía del Alcalde del momento D. Sixto Cañada Cruz, del Secretario del Ayuntamiento D. Castor Villalba Antón, también una vista general del pueblo.

El artículo como mínimo os parecerá interesante si no sois de Jábaga ó lo conocéis poco, pero si sois de Jábaga seguro que os va a gustar bastante, pasa de ser objetivo a subjetivo, de intimista a épico, de hablar de sentimientos a lo que ha costado hacer el puente "La Canal" en un momento.

Primero pegamos el artículo original, y luego su transcripción para una lectura cómoda :

JABAGA: Su pinar es el más conocido de Cuenca

Las 20.000 parcelas del término reclaman la Concentración Parcelaria

Su vallejo de la “Dehesa Boyal” es ideal para el turismo

Dejamos la carretera de Madrid y a la derecha, hay un camino que perdido entre pinos, llega hasta el pueblo de Jábaga.

Con las curvas del camino nos va sorprendiendo el paisaje. Y al llegar a una loma que bordeamos por su parte izquierda, veo por primera vez en la conjunción de la loma con el horizonte un grupo de casas de las que sale un humo blanco que recto o con ligeras espiras sube hacia el cielo. Como dando gracias porque un nuevo día es para ellas. Yo miro Jábaga, el humo y el cielo, y también lanza sus espirales a lo alto dando gracias, para nadie lo sabe, porque el humo de mis pensamientos es invisible. Me gusta ver el humo de las chimeneas de este pueblo, porque es humano tiene el calor de esas manos, que amorosas preparan el yantar de los suyos; que más tarde saldrán de sus casas camino del valle o del monte, y mi espíritu se une al de ellos cuando entro en el pueblo.

  Andamos por calles pavimentadas de piedra, que por un momento hacen pensar que por allí han pasado las legiones romanas. Su pavimento es reciente, y las piedras son nuevas y el problema del barro con las piedras, está resuelto en Jábaga.

  Recorro algunos lugares del pueblo, me encuentro en una placeta un mozo aparejando una mula para irse al trabajo y más adelante, una mujer que limpiando su casa ha llegado ya a la calle. Un hombre entrecano que calza polainas de cuero con herramientas debajo del brazo camino del monte. Hablo con él le pido que me diga por donde tengo que ir al punto de partida me indica y le doy las gracias.

  Ya entre los míos, me presento al sr. Alcalde y vamos con él a hacerle unas preguntas referentes al pueblo y sus problemas.

  Miro otra vez las calles de piedra de Jábaga y su aspecto robusto de antiguas calzadas romanas me hace pensar que con este pavimento serán eternas las calles, y cuando piso por ellas, soy de nuevo romano para aquellos descendientes de los habitantes actuales de Jábaga, que andarán por ellas igual que las ando yo ahora.

  LA CONCENTRACION PARCELARIA ES DE VITAL IMPORTANCIA. QUEREMOS HACER UNA PRESA DE CONTENCIÓN DE AGUAS Y OTRA PARA REGAR CIENTO CINCUENTA HECTÁREAS DE TERRENO- INTERESANTE ENTREVISTA CON EL SR. ALCALDE.
  
Nos dice el Sr. Alcalde, que el Ayuntamiento de Jábaga ha dotado al pueblo de agua potable trayéndola de una distancia de 3 Kilómetros y construyendo un depósito reguiador , importando este proyecto ya realizado la cantidad de 414.000 pesetas. En la construcción de fuentes públicas y pavimentación de mil trecientos metros cuadrados de calle la cantidad de 231.000 pesetas.
  
En restaurar la Iglesia parroquial se han invertido 73.000 pesetas. Para la instalación del servicio eléctrico diurno y ampliación del alumbrado público ya existente nos ha dado la diputación provincial 19.000 pesetas.
  
Hemos invertido además 15.000 pesetas en construir dos abrevaderos con sus desagües correspondientes en los dos puntos del pueblo  más distantes.

  Con el coche de línea llamado La Rápida, hemos hecho un concierto para que pase al pueblo tres veces por semana mediante el pago de 1.000 pesetas mensuales y un puente llamado de “La Canal” en el que se han invertido 5.000 pesetas.

  En colaboración con la Hermandad se han realizado las siguientes obras: Dos puentes en el camino vecinal de Navalón y ampliación de otro puente. Un abrevadero en el paraje llamado “Fuente del Colmenar”. También se han ensanchado varias curvas en el arroyo del pueblo, y se ha construido una presa y un estanque en el paraje llamado “Fuencaliente”.

  Prolongación de un canal de riego de 300 metros y ampliación y reparación de tres puentes rurales situados en los caminos vecinales de “Cólliga” y “Valdegil” en total se han invertido 78.000 pesetas.

  Nos habla ahora el Sr. Alcalde de sus proyectos:

  Pensamos instalar el teléfono, para ello se han ofrecido 39.000 pesetas en postes y la prestación personal necesaria, en total unas 70.000 pesetas.

  Construir un Grupo Escolar de dos escuelas y viviendas para los sres. Maestros.

  Hacer de nuevo el atrio de la Iglesia que fue destruido durante la guerra. Levantar un edificio en ruinas, una casa de nueva planta de dos pisos para dedicarla a Hogar y Viviendas , en la que se piensa instalar un televisor.

  Ampliar el Ayuntamiento construyendo un Salón de sesiones, y en su día, terminar el plan de arreglo de calles y aceras.

  Se tiene solicitada y ha sido concedida la concentración parcelaria orientada hacia el regadío. Quitando dos fincas que suman entre ambas 800 hectáreas el resto del término está dividido en 20.000 parcelas. Se escribe en un momento el número veinte mil, que en este caso supone 80.000 lindes por las que hay que andar y en muchos casos se habrán convertido en caminos con su anchura reglamentaria para poder pasar por ellos  los pares de mulas y los carros o remolques. No es difícil concebir la cantidad de terreno perdida para el cultivo, que estos linderos supone, y este problema del pueblo de Jábaga es el problema de la mayoría de los pueblos de la provincia. Cuando yo estudiaba se hablaba de los minifundios gallegos, pero creo sinceramente que los nuestros son de más importancia, en cuanto que el problema es más agudo en esta provincia.

  Para poder regar este municipio ciento cincuenta hectáreas de terreno, contamos dice el señor alcalde con poder construir una presa de contención de aguas y otra presa para riego con lo cual tendríamos resuelto el problema.

En el campo cultural nos cuenta que es preciso hacer los Seminanrios Rurales. Jábaga como otros muchos pueblos tropieza con el inconveniente de la falta de señores conferenciantes. También han solicitado intervenir en el concurso anual de villancicos.
AUTORIDADES DE JABAGA
Alcalde y Jefe local del movimiento: D. Sixto Cañada Cruz
Secretario: D. Castor Villalba Antón.
Concejales: D. Agapito Soria Soria, D. Juan José García Soria, y D. Escolástico Cruz Martínez.
Juez: D. Evaristo Pacheco Valero
Jefe de la Hermandad: D. Agapito Soria Soria
Sacerdote: Reverendo D. Pedro Heras Morte
Secretario de la Hermandad: D. Vicente Albendea Villalbilla
  
ESTUDIO GEOGRAFICO DE ESTE PUEBLO

Está situado Jábaga casi en el vértice donde confluyen las tres regiones naturales de la provincia : Sierra, Alcarria y Mancha, acusando más las características de la primera de ellas en su configuración. Su caso urbano esta enclavo a 971 metros de altitud y a 12 kms. De Cuenca, a cuyo partido judicial pertenece. Debe emplearse la carretera Cuenca-Madrid de la que parte a la derecha un camino vecinal que va a Jábaga.

Tiene su término municipal 39 kilómetros cuadrados de extensión, siendo sus principales fuentes de riqueza la agrícola- cereales y algo de viña- y resinas y maderas el municipio es propietario de un monte denominado “Dehesa Boyal”; riega las tierras de este término un arroyo pequeño del río Chillaron.

  En la actualidad, tiene Jábaga junto con su anejo” Fuente Ruz” cuatrocientos habitantes se venera la sagrada imagen de la virgen de la Soledad.

  Este pueblo está enclavado entre sus pueblo vecinos: Navalón por el norte, Cólliga y Villanueva de los Escuderos por el sur, Chillaron y Albaladejito por el este y Navalón y la finca de Cabrejas del Duque del Infantado por el oeste.
LOS PINARES DE JÁBAGA CIUDAD SATÉLITE DE RECREO

La situación de los pinares de Jábaga, es ideal para en el futuro hacer de ellos, la ciudad satélite destinada a recreo y deportes. Para llevar esto a efecto será necesario construir piscinas, campos de deportes y un hotel.

Los días de descanso se ven invadidos estos pinares por las familiar de la ciudad y por los coches de las mismas y el conjunto de coches, motocicletas y gente le da al lugar un aspecto de alegre romería. Con nuestra visión futurista vemos ya en este lugar construida la ciudad de recreo.

VISIÓN Y ENCLAVE DEL PUEBLO

Para el viajero que llega por el camino la configuración del pueblo es la de un gran anfiteatro de cara al viajero. Dominando en el conjunto, los colores blancos sobre grises y rojos. La loma situada a la orilla del camino no deja ver hasta llegar materialmente al pueblo. Y esta loma como todos los obstáculos, se ven venciendo unas veces, por tomar una curva de la carretera, otras veces al coronar una altura. Lo mismo ocurre en la vida, al vencer las alturas se eliminan torpezas y la visión es más amplia y más limpia.

El anfiteatro formado por casas que construyen el pueblo de Jábaga, se presenta frente al viajero a un lado – el izquierdo del pueblo y en la altura, lo que parece un símbolo – está situada la Iglesia en dominio amoroso : como cuecla que proteja con su calor los polluelos.

Aquí viven esos hombres, que en su lucha por la vida, van dejando su fuerza y sus energías en estas tierras por donde antes fueron sus padres y sus abuelos.

Por el mismo surco que hicieron ellos, van pasando con el mismo arado y las mismas mulas que heredaron de los suyos.

Por las tardes cuando el sol está en el monte, sentados en su silla ya vieja por el uso, rememorarán su andanzas juveniles, las que hace tiempo que su pelo tiene canas, las que al hablar siempre empiezan: -- En mis tiempos …--

Ser sentimental no creo que sea malo, aunque ser sensiblero es morboso, por eso dedico un recuerdo a los habitantes de Jábaga que ya por su edad está pasando la cumbre de la vida, como el sol cuando está en el monte en las tardes de verano. Tiene que haber en el pueblo, aunque no lo haya visto, un rincón cara al sol y abrigado de los aires de la sierra, donde con el cigarro se junten para hablar de sus tiempos. Representan el Jábaga que ha sido y entre tanto los pequeños en el recreo de la mañana, juegan en la plaza, sin preocupaciones, sin achaques y sin surcos en la cara. Son, el Jábaga que empuja. Mientras los que tienen los destinos en sus manos, se preocupan y trabajan, para los que tienen surcos en sus caras y para los que juegan incoscientes en la plaza. Son los hombres de la generación que vive el momento, son los que dejarán su huella en el pueblo y su responsabilidad es enorme, porque está forjando al historia.

DESDE LA TORRE DE JÁBAGA

Se ha dicho, que lo rodea el hombre –más exactamente el niño – el paisaje que ven sus ojos de continuo, llegan a formar parte de el mismo, fundiéndose en el para ser su circunstancia. Pes bien desde aquí, casi todo lo que vemos son pinos y puede ser que su forma: tronco retorcido de piel reseca y copa en forma de cuerpo sinuoso, de estrella, fuera la primera impresión que a través de la retina llegara al cerebro del niño dejando su huella y marcara en su mente imágenes que al pasar el tiempo darían sus frutos proyectados en el estilo de hombre de Jábaga y la historia de este pueblo, tiene que tener la impronta del paisaje cuajado materialmente de pinos.

Por eso hemos visto esta mañana en sus calles, en sus casas y en ellos mismos materializado su paisaje en cualquier rincón del pueblo, en el más sencillo deleite, en su mismo hablar reposado y en sus ojos, estaba reflejado su contorno, lo que ellos ven y han visto desde su más tierna infancia, desde la puerta de su casa ó en el trabajo, en su juego o en su hacer de hombres.

Naturalmente que los habitantes de Jábaga, son silenciosos como su paisaje –el silencio es el alma de Castilla—de cuerpo enjuto como los árboles que les rodean y sus temperamentos distintos, como diferentes las formas que toman sus pinos. El aire que respiran tiene olor a resina y silencios de muerte: tenía que ser apropiado para que el alma se encontrara a sí misma, pero no sucede de esta manera, el ánimo solo sabe encogerse agobiado por el peso del silencio y  adormida, surgen de él pensamientos que enlazan espacios inmensos.

PUNTO FINAL

Cuando nos marchamos de Jábaga escasas personas saben de nuestra llegada y mucho menos, que vamos a decir cosas relacionadas con ellas. 

Algunas de esta ya mencionadas, como la mujer que estaba limpiando su casa o el mozo que con su mula se marchaba al trabajo, sentirán una pequeña satisfacción y sabrán que es el pasó  a su lado, cuando la mañana estaba en sus principios y el cielo plomizo de nubes –anuncios de otoño—amenazaba la lluvia que empapa la tierra y germina.

Bajamos en el coche por las calles empedradas, buscando el camino.  Dejamos este pueblo –que con sus piedras, nos hace recordar constantemente las calzadas romanas—el “vincitor” de las legiones por ser tan robusto.

En la calle el coche de línea espera al viajero, ye l que está sentado se impacienta por llegar pronto al final del viaje, para hacer sus encargos en Cuenca. Pasamos al coche y ya los pinos no acompañan todo el camino.

Vemos por segunda vez la loma pero por el lado contrario, la pasamos y el paisaje está libre de obstáculos. El cielo sigue plomizo y los verdes del fondo se toman del cielo. La carretera de Madrid aún queda lejos, un airecillo suave apenas agita, la hierba que se muestra a nuestros ojos, es la simiente del trigo que ha roto la tierra.

El ansia de descubrir las tierras de nuestra provincia, nos lleva por otros caminos. Detrás, queda el pueblo de Jábaga, con su mundo de dichas, de penas y de gloria.

Ahora son almas los árboles, que nos hacen escota, por la carretera mojada oscura. Luego la noche va entrando, cuando pasamos otra vez el pueblo de Jábaga camino de casa
José Antonio Lafuente

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